viernes, 27 de septiembre de 2013




Leí un comentario de un Blog que sigo fielmente y a pesar de que la respuesta es similar en parte a la que daré, discreparé en un asunto que me molestó.

El contexto es el siguiente. Una lectora del blog pidió como consejo qué hacer con el ex que la llama pidiendo consuelo porque a él lo pateó la pareja en turno.

El resumen de la respuesta fue que somos weones o poco estrategas a la hora de pedir consejos y vamos de una a pedirle consejo a la ex, no de malos sino de torpes.


Me voy... lo siento, no eres yo, soy tú
No creo que hayan hombres tan weones. Cuando caemos en llamar a la ex por no saber como superar un quiebre es simple. Uno necesita consejo y consuelo. Los hombres no sabemos dar consejos ni consuelos, y lo sé porque cuando necesité consejo y consuelo las respuestas siempre fueron las mismas "chupar y buscar unas minitas" cuando uno no quiere ni tomar ni estar con otra que no sea esa que te dio la PLR tan fuerte que todavía tenemos el mocasín metido en el culo.

Sus zapatos se parecen a los que usó para echarme cagando.
Uno no va donde la madre porque la madre nunca será un visor objetivo y nos tratará como cabros chicos.

Uno va en busca de la ex porque es la única que nos conoce y maneja nuestro yo sensible. Y lo hacemos a sabiendas de que es un error, a sabiendas que se van a generar confusiones tanto desde afuera como desde dentro de nosotros.

Sí, somos desatinados pero puede que sea una venganza inconsciente de ese desatino inconsciente femenino. "Yo también te quiero, pero como amigo... pero no quiero que por eso nos distanciemos, seremos mejores amigos por siempre".


De hecho ¿No es esto un apego infundado? ¿No fuimos criados así? Pollerudos desde chicos, mamones, amigos súper cercanos de la niña que nos gustaba en el colegio. Lo que nos lleva a una dependencia rica que a pesar de negarla, es en la que todos caemos, el macabeismo puro.

Chileno Promedio
Tenemos una dependencia fuerte a la mujer, y si no es a la madre es a la siguiente persona que nos conoce y nos acepta o aceptó a pesar de nuestros errores.

Ahí está en ella la decisión de juntarse o no para consolarlo. Si acepta, un par de consejos.

1. Nunca en la casa, debe ser en un lugar público, con una mesa de por medio que pueda evitar que el tarado trate de colgarse a llorar a moco tendido, no te hace bien verlo sufrir por otra como a él le hace mal llorar por otra.

Porque estoy solito... no hay nadie aquí a mi lado
2. Nunca dejar que el weón se pase rollos. Ni tú tampoco. Por mucho que supiera hacerla en la cama, la cocina y en el ascensor y que le conocieras lo que hacía con la anaconda pigmea o él supiera como acomodabas tus escondrijos para hacerlo estallar de dicha mientras practicaban el helicóptero, la vueltita verde e incluso el vuelo del cóndor con obstáculos. Que no se te olvide que ya no están juntos y que por mucho que duela, no lo volverán a estar.

Olvida que hicieron esto y el torniquete bolchevique.
3. Nunca de dejes que exista una conversación en base a cuando estuvieron juntos. Si él te pateo y a ti te dolió y supieron seguir adelante no significa que valga la pena recordarlo, fue bonito mientras duró pero ya se acabó.

4. Tú llámalo para saber como está. Eso te da el control de la situación por sobre él. Así si te aburres puedes dar la chiva de que te saldrá carísimo el teléfono, que el celu te lo pasaron en la pega, etc. (Que entienda también que tienes que velar por tus cosas más que por los mocos que le cuelgan)

No sé como usar esta wéa... después hablamos.
5. No lo agregues al Facebook. Ni a Twitter ni a Instagram. Si busca consuelo, es solo eso. Tenerlo entre tus contactos implicará que cada vez que se sienta triste te busque y, a pesar de tener a un weón macabeo en un estado manipulable en tus manos se vea como algo favorable, no debes olvidar de que él fue quien te pateó.

6. Cuando las aguas estén calmas y se le pase lo mamón por la otra y lo mamón por tí, búscalo. Trata de ser su amiga, aunque parezca raro, te servirá mucho un tarado que te conozca al derecho y al revés. Estará en una situación en donde sabe que tú no le das chance de pasarse rollos por lo que emocionalmente no será un aprovechador y sabrá escucharte cuando necesites un desahogo. Y no olvides los otros cuatro consejos, te ayudarán a mantener distancia ante debilidad.

Justo que quiero un polvo este weón no me pesca
Los hombres seremos desatinados pero hace rato que no somos weones. Así que por f

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